jueves, febrero 16, 2017

Desde la neurociencia a la necesidad de crear empresas distintas

He terminado de repasar el módulo acerca de la visión, de cómo vemos, desde las señales que llegan a nuestra retina, a lo que pasa hasta que tenemos esa sensación de ver lo que estamos viendo.
Me refiero a la Parte 3: Visual System, del curso How the Brain Works en EDX,

He quedado sorprendido de la complejidad del sistema, partiendo de la cantidad de hilos neuronales que salen de nuestros ojos hacia el cerebro, del que la retina es parte, y que son en el orden de los millones. Por ejemplo, cada fotoreceptor de color, cada cono, que son como 7 millones, termina en una neurona con su axon que viaja hasta el tálamo, al medio del cerebro; y sigue, en la forma de señales eléctricas hasta nuestra misma nuca.

Lo que viaja por estas neuronas, son spikes eléctricos, ceros o unos. Nuestro cerebro sería binario, para empezar.
Y luego, lo que pasa adentro de la cabeza y que va a conformar la experiencia de ver que tenemos, conecta con tantos otros sistemas, que he llegado a la conclusión que lo que vemos, es mínimamente lo que impacta a nuestra retina y mucho más, un constructo cerebral.

Y si nuestra visión, nuestro órgano sensorial mas importante, funciona así; el mundo en que vivimos, la idea del mundo que tenemos es total y completamente un constructo mental, social. Y somos todos cómplices.

Por eso intuyo, un desafío total y completo del mundo que hemos construido y que además se está cayendo a pedazos, por otro o muchos otros, completamente nuevos e insospechados.

Frases como "la realidad es", "esto es así", "esto está comprobado científicamente", "eso es verdad, lo leí en un libro, en El Mercurio", serán desafiadas fuertemente, si es que ya no lo están.

Cuando pienso estas cosas, en particular lo del tema de la visión, me quedo cavilando, pues la experiencia que tengo de que lo que veo es lo que está ahí, que ponerlo en duda, se me torna fuerte, difícil de desafiar.
Pero creo por otro lado, que este enfoque es lo que hace falta para poder desafiar desde la idea que tenemos de nosotros mismos, cómo hacemos empresas, cómo nos educamos, cómo atendemos los temas de salud y hasta cómo nos gobernamos.
Y creo que viene y hace falta un verdadero borrón y cuanta nueva.

Si, necesitamos someterlo todo a fuertes rediseños y debo decir que percibo muchos reflejos, destellos, de que eso ya está pasando. Especialmente cuando converso con gente joven.

Donde hoy tengo la mira puesta, es en empresas que han puesto a las personas que trabajan ahí, como el principal patrimonio que tienen. Donde la pasión, el aprender y la potencia del propósito que han abrazado, su intención, como el eje donde todo gravita. Y la plata, ese material indispensable para seguir adelante, como su subproducto de todo lo anterior y no el centro de todo, donde hoy hemos puesto el alma y el corazón.

Hacen falta cambios radicales y una visión plástica de la realidad, servirá mucho.

jueves, febrero 09, 2017

La pregunta por quién soy y qué es lo mio

Vamos por la vida ciegos quizás a las fuerzas que nos impulsan.
El deber ser, lo correcto, suele ser una voz con la que me suelo encontrar y contra la que instintivamente reacciono en contra.

Tenemos sobre dimensionada la mente razonante. Es como que toda la época del colegio, nos hizo crecer, pero en una dirección que no nos conectó con lo profundo de cada uno. Más nos conectó con lo correcto, lo conveniente incluso, lo exitoso en muchos casos.

Vamos por la vida, impulsados por dos vectores o fuerzas. Una es la del pasado, el producto de nuestra experiencia, de lo que hemos visto y aprendido.
Y otra fuerza, es la del futuro, la de aquella persona que en potencia somos, que se sitúa en alguna parte allá adelante y que tira hacia si. Es la mejor versión de nosotros mismos que quiere emerger.

Para poder conectar con esa mejor versión de nosotros mismos que quiere emerger, necesitamos ciertas habilidades, capacidades, que en general no hemos desarrollado. Conectar con nuestro corazón; conectar con nuestro cuerpo.

El mejor ejemplo que he visto de esto, es esta escena de la película La Leyenda de Bagger Vance, donde un caddie instruye a un buen jugador de golf.

Las resistencias más fuertes con las que hay que lidiar para avanzar hacia el conectar con ese futuro que nos tira, son los juicios, que nos cierran la mente de ver la realidad. El cinismo, la desconexión, que nos cierra el corazón para conectar desde ese centro de inteligencia. Y el miedo, que nos congela y paraliza, para ir con nuestro cuerpo a explorar lo que a través de el se expresa o quiere emerger.

Ayer, conversando con un coachee, me surgió explicar el fenómeno este, poniendo a Uber en el futuro, como la fuerza que empuja por emerger; lo nuevo, el cambio paradignático, donde las fuerzas se reorientan de otra forma y el pasajero, entre muchas otras cosas, adquiere más poder. Y el pasado, representado por el taxi, los taxistas, que insisten en cómo siempre se han hecho las cosas, lo correcto, lo legal incluso.
Y estamos ahí, experimentando la fricción entremedio, de lo difícil que es dejar ir y dejar venir, el cambio, lo mejorado, el futuro.

Otto Scharmer cuenta, su experiencia cuando estando en el colegio aún, lo sacan de clases y le instruyen que debe volver a casa, sin decirle porqué. Y se encuentra con su casa de su familia en el campo, completamente en llamas. Paralogizado, parado frente a la escena, siente como todo su pasado se esfuma, se transforma en fuego, humo y cenizas. Y siente, estimulado quizás por lo que el abuelo le dice a su padre; siente que el futuro lo empieza a tirar, sin saber hacia donde.
Y los que han seguido a Otto en su vida, saben a las cumbres adonde llegó.

Somos dos yoes. El yo de la inercia del pasado y el Yo, de nuestro máximo potencial, que tira desde el futuro.
Y la única forma de conectar con ese segundo Yo, es reducir la mente y abrirle más cancha al corazón y al cuerpo. Meditar sirve y mucho. El coaching también sirve.

Es una lucha, no es tarea fácil, especialmente cuando la mayoría de las voces hablan en el lenguaje del deber ser, de lo correcto, apelando incluso a la verdad y otras yerbas.

Busca tu Yo, busca lo tuyo, que es tarea de la vida.